Cuidados de la lavanda !Potencia su aroma!

La Lavándula, es una planta conocida popularmente como lavanda, alhucema, espliego o cantueso, es un género perteneciente a las Lamiáceas, la cual contiene unas 60 especies y taxones infra-específicos aceptados, en su mayoría silvestres; se caracterizan por ser perennes y poseer flores de color purpura y violáceo, así como contar con un olor fragante muy utilizado comercialmente. 

La Lavanda es una planta bastante resistente adaptada a vivir en condiciones duras y cuentan con la capacidad de crecer casi en cualquier lugar donde se plante, siempre y cuando las cultivemos en un ambiente favorable para ellas.

Desde la antigüedad ha sido muy valorada para la elaboración de aromáticas, ungüentos, condimentarías e infusiones, actualmente continúa siendo una planta con gran valor sobre todo a nivel comercial por su particular aroma que huele a verano, a naturaleza y a fuente de remedio medicinal natural. En esta oportunidad te ofrecemos los cuidados que requiere la lavanda para estimular su crecimiento y prolongar su duración.

Cultívala en un suelo Alcalino

La mayoría de las especies de lavanda, prefieren suelos alcalinos (con PH alto) y con muy buen drenaje, si el PH es inferior a 7 será acido, por lo que tendrás que prepararlo para equilibrarlo, para ello te sugerimos añadir en los alrededores de la lavanda cal agrícola o cenizas de madera, removiendo después la tierra para que se mezcle bien, sin embargo, es importante no pasarse con la alcalinidad del suelo, ya que se podría disparar el PH del mismo convirtiéndolo en un elemento caustico y terminar dañando a la planta. 

Ubícalas en ambientes con bastante iluminación

La Lavanda por ser una planta silvestre, en su mayoría crece en lugares donde recibe sol directo es por ello que debes asegurarte de plantarla en un lugar donde reciba sol directo al menos durante 6 horas diarias. Si la siembras en una zona sombría, por mucha atención que le des no va a prosperar adecuadamente, por lo que no debes olvidar que es un ejemplar que amerita que incida en ella la luz solar.

Riégalas moderadamente

Dado a su carácter rustico y capacidad de desarrollo en zonas duras, la lavanda soporta incluso las épocas de ausencia de agua, sin embargo, no por ello la vas a dejar sin hidratar, es conveniente que la riegues moderadamente a fondo, evitando siempre mojar sus ramas y flores debido a que el exceso de humedad podría activar la proliferación de  hongos.

De igual forma impide el encharcamiento de sus raíces,  ya que las mismas podrían pudrirse. Lo ideal es que en verano la riegues de 1 a 2 veces por semana y en los meses de invierno retires el riego por completo o evitar regar si existe humedad.

Podarla es importante, fertilizarla no es indispensable

Por ser un arbusto de cultivo rustico no requiere de fertilización, a menos que la cultives en una maceta con un suelo pobre en nutrientes, entonces te recomendamos aplicar ante de la época de floración una disolución mínima de fertilizante. Un exceso de fertilización puede provocar que su floración pierda su potente aroma.

Lo que sí es importante es podarla, para ello les sugerimos realizar la poda, al comienzo de la primavera o a inicios del otoño, siempre antes o después de la época de floración. Lo adecuado es realizar una pequeña poda, que nunca supere la mitad del tamaño de la planta, así estaremos estimulando el crecimiento de nuevas ramas y también de sus flores para tener como resultado un arbusto vigoroso y vistoso que nos deleitará con su presencia y aroma imponente.

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